quien eres tú para escribir un libro

¿quién eres tú para escribir un libro cambiavidas?

el síndrome del impostor y el miedo a la página en blanco

Hay días en los que nos levantamos con ganas de comernos el mundo y compartir con él nuestro propósito.

Y los hay en que encontramos decenas de excusas para continuar siendo insignificantes y seguir privando a los demás de nuestros dones y talentos.

¿Te suenan el famoso síndrome del impostor y el miedo a la página en blanco?

Sí, ¿verdad?

Porque suelen ser las dos coartadas estrella para no dar ese paso que tanta ilusión te hace.

Hay quien cree en ellas como en las brujas o los extraterrestres.

Pero has de saber que tales cosas no existen.

Son tan solo creencias que te están jugando una mala pasada y que te están impidiendo ponerte manos a tu obra.

Pero, como toda superstición, basta ponerla a la luz de una prueba fehaciente para que se esfume y desaparezca.

  • ¿Acaso puede alguien llamar impostora a Raquel Sánchez de Benito?
  • ¿Puede alguien pensar que el dolor desgarrador que deviene de la pérdida de un hijo recién nacido se puede fingir?
  • ¿Se puede llegar a cuestionar que las miles de personas que agradecen la valentía de su testimonio porque han pasado por lo mismo que Raquel y dejan de sentir que están solas o que nadie las comprende, lo hacen impostadamente?
  • ¿Realmente crees que mientras Raquel vomitaba su dolor sobre el papel, tuvo alguna vez miedo a la página en blanco?
 

todos podemos (y debemos) escribir un libro

¿Es necesario perder un hijo neonato para concedernos el permiso de escribir un libro?

Sabes que no.

Sergio Saiz se prometió escribir el suyo si superaba un cáncer y ya estamos escribiendo los que serán su cuarto y quinto libros cambiavidas.

Guiomar Ovalle sintió que era su obligación compartir con el mundo de qué forma superó una afección que la llevó a dejar de tener ganas de vivir.

Tona Mir se ha convertido en un referente de la psicología y la gestión emocional basándose en su propia autoexigencia patológica.

Otros profesionales, como Mónica Galán Bravo, Rubén Turienzo, Sergio Fernández o la Dra. Silvia Gómez Senent han escrito libros conmigo para compartir con el mundo aquello en lo que son rematadamente buenos…

Podemos tratar de convencernos de que se trata de seres “especiales”.

De personas “elegidas”.

Pero en el fondo sabemos que son como tú y como yo.

Todos hemos vivido algún episodio desgarrador que del cual extraer una inspiradora historia de superación que haga de éste un mundo más resiliente.

Y todos atesoramos experiencias, conocimientos o somos rematadamente buenos en algo a lo que no solemos dar importancia (precisamente porque somos tan cracks en eso que lo consideramos “normal”).

¿Cuándo las personas que te rodean escuchan embelesadas tus historias o te piden consejo en algo que se te da especialmente bien, te sientes un fraude…?

Creo que tanto tú como yo conocemos la respuesta a esta pregunta. Pero, por si te quedan dudas, te invito a que escuches la entrevista que le hice a la propia Raquel durante el Segundo Congreso de Escritoras Cambiavidas, para que termines de convencerte.

¿No puedes esperar más para ponerte manos a tu obra…?

Te invito a que descubras GRATIS cómo concebir, escribir y publicar tu libro cambiavidas
(aunque no tengas la menor idea) viendo mi CLASE GRATUITA.

la mayoría de esos miedos y bloqueos solo están en tu cabeza

¿Sabes por qué puedo afirmar esto con tanta rotundidad?

Porque me juego lo que quieras a que tus miedos y bloqueos coinciden punto por punto con los que me trasladan mis clientas en las mentorías.

Y que, en el 100% de los casos, termina demostrándose que se trata de meras creencias limitantes carentes de fundamento.

¿Quieres que lo comprobemos juntos…?

Veamos a continuación, las causas principales que constituyen el 95% de las dudas que me trasladan mis clientas en las mentorías…

 

caso 1: la que afirma que no tiene tiempo para ponerse a escribir

No le falta tiempo.

En realidad, le falta priorizar su proyecto y comprometerse con él.

Te llama tu mejor amiga llorando a moco tendido, ¿te falta tiempo para sentarte a escucharla?

Te enteras de que tu madre acaba de ser ingresada en el hospital, ¿acaso no lo dejas todo y sales corriendo a estar junto a ella?

Ves en la pantalla de tu móvil el número de ese cliente con el que estás a punto de cerrar un proyecto de colaboración maravilloso, ¿crees que pospondrías la llamada para más tarde…?

¿Ves por dónde voy?

Te podría poner cientos de ejemplos más. Pero creo que ya me captas la idea: la falta de tiempo, aunque resulte paradójico, no es un problema de tiempo.

Es una cuestión de prioridades.

Lo que ocurre querida amiga (digámoslo claro) es que tú misma y tus sueños estáis a la cola de vuestras prioridades. Todo (absolutamente todo) es más prioritario que tú y el anhelo, largamente deseado, de escribir tu propio libro.

Por eso crees que no vas a tener tiempo para ponerte a escribirlo.

Solemos sobreestimar lo que somos capaces de hacer en un día y apenas valorar lo que seríamos capaces de conseguir en un mes o un trimestre de trabajo continuado y sistemático. 

La experiencia me lleva a afirmar que no hay libro que se resista a un buen calendario de trabajo en el que establezcas de una forma realista y madura las horas que le vas a dedicar cada día (sin falta) a tu proyecto literario.

Pero eso sí: tienes que darle prioridad y comprometerte con él. Tienes que darte prioridad y comprometerte contigo.

 

caso 2: la que se siente perdida

Late en ella un libro cambiavidas, pero no sabe ni por dónde empezar.

Si eres una persona con talento no significa que hayas recibido algo.

Significa que puedes dar algo.

Por eso sientes que dentro de ti late un libro cambiavidas.

Porque, por la noche, después del ajetreo de todo el día, cuando te permites relajarte, tumbada en tu cama, envuelta en el silencio y la oscuridad, casi eres capaz de escuchar su voz.

Esa voz es tu voz: la voz de tu talento.

Mientras estás contraída no te das cuenta.

Pero ahora que estás cómoda y te permites sentirlo, casi notas cómo se mueve dentro de ti.

Cómo crece y se desarrolla día a día.

De pronto te vienen flashazos de un futuro próximo a la cabeza y te ves con él en los brazos, acunándolo y mostrándoselo al mundo. Henchida de orgullo.

Quienes te conocen bien y te quieren también son capaces de apreciar los cambios en ti.

¡Estás distinta!, te dicen. ¿Qué es…?, quieren saber.

Y tú callas.

Y no será por falta de ganas de gritarle al mundo que un libro cambiavidas late dentro de ti.

Sino porque temes que no seas capaz de darlo a luz.

Por más que a tu alrededor pululen otras mujeres con sus libros cambiavidas de la mano, sientes que quizás en tu caso algo pueda salir mal.

Porque no tienes ni idea de cómo lo han hecho ellas.

Sientes la urgencia de preguntarles:

  • ¿Lo has traído al mundo tú sola en tu casa o te ha asistido algún profesional en su consulta?
  • ¿Tu libro nació tan bonito y proporcionado de forma natural o alguien te ha ayudado a darle forma?
  • ¿Durante tu proceso de concepción has seguido algún método que yo debería conocer…?
  • Son tantas las dudas que te asaltan que casi te da vergüenza confesarlas.

Hay muchas formas de traer un libro cambiavidas al mundo. Pero la verdad es que, salvo casos accidentales, nadie nunca da a luz en soledad la obra que durante tanto tiempo ha estado gestando.

Sobre todo, porque no hay necesidad de malograr algo tan único y tan maravilloso por andar improvisando a última hora.

Si me lo permites, voy a volver sobre la idea del principio para darte tiempo a que la interiorices: si eres una persona con talento no significa que hayas recibido algo.

Significa que puedes dar algo.

Puedes dar luz al mundo.

Y la buena noticia es que hay quienes lo tenemos todo súper bien dispuesto para ayudarte y que absolutamente nada salga mal.

caso 3: la que siente un miedo atroz al fracaso

¿Y si, después de todo el trabajo, tiempo y energía invertidos, mi libro no le gusta ni le interesa a nadie?

De todas las potenciales clientas que llegan a mis mentorías, hay dos grupos con los que directamente me niego a trabajar. 

Quizás no se lo diga así, tan directamente, pero yo lo tengo muy claro. 

El primer grupo lo componen aquellas potenciales clientas que no manifiesten verdadero pánico a que, después de todo el trabajo, el tiempo y la energía invertidos en su libro, éste no le llegue a interesar a nadie. 

¿Por qué? 

Porque el miedo es el indicador en el que se refleja de una forma inequívoca que su proyecto les importa. 

  • ¿Qué le dices a tus seres más queridos cuando cogen el coche y se embarcan en un trayecto de varias horas? 
  • ¿Por qué consultamos tantas veces el saldo de nuestra cuenta corriente? 
  • ¿Por qué no paramos de mirar el reloj…? 
  • ¿Acaso hace falta explicarlo con palabras…? 

Tanto temes tanto quieres. Esto es así. 

De modo que, una vez que he comprobado que el tanque de su miedo está bien lleno, antes de sentarme al volante les pregunto cuál va a ser el destino de nuestro viaje. 

Te garantizo que por muy variadas que sean las respuestas que me den, únicamente llevan a dos caminos: el A y el B.

Las del camino A son fácilmente reconocibles porque me hablan básicamente de ellas (yo quiero ser, yo quiero llegar, yo quiero alcanzar, yo quiero superar…). 

Las del camino B me hablan de lo que les duele a sus clientes, a sus pacientes, a las personas a las que ayudan. 

Me hablan de sus desvelos por tratar de dar con una cura para su dolencia, de un remedio que ayude a paliar los dolores de la gente que configura su público objetivo. 

Son como esa madre, esa hermana o esa pareja que, después de dar un sentido beso y antes de cerrar la puerta del coche, te dicen: “Por lo que más quieras, ten mucho cuidado”. 

¿Tienen miedo? Sí. 

¿Tienen alguna posibilidad de fracasar? Ni la más mínima. 

Porque todo en ellas avala lo contrario: en sus gestos, en las inflexiones de su voz, en las palabras con las que lo dicen.

Hasta en el reverencial silencio que sigue a la manifestación de su miedo más atroz, está la garantía de que, si de ellas dependiera, darían su vida porque aquello que más quieren en el mundo llegase con bien a su destino. 

Ahora ya sabes por qué trabajo con mujeres miedosas que se internan por el sendero de la escucha y la entrega.

Porque la experiencia me dice que esta es la única manera de terminar recogiendo los frutos que persiguen aquellas que tienen tanta prisa por transitar por el camino del ego.

caso 4: la que se siente impostora

Le avergüenza reconocer que no cree en sí misma.

Cuando acaricias a tu pareja o a tus hijos exactamente como les gusta… 

¿Te sientes impostora? 

Cuando te reúnes con tus familiares, o con tus amigos, en esos casos en los que te piden una y otra vez que cuentes esa historia que tanto les hace reír…

¿Ahí también te sientes impostora? 

O como cuando metes en la cama a tus hijos (o a tus sobris) y te solicitan (por enésima vez) que les narres ese cuento que tanto les flipa y con el que se hunden sin remedio en los brazos de Morfeo…

¿¡Ahí también te sientes impostora!?

¿Entiendes a lo que me refiero? 

Pues lo mismo ocurre cuando verdaderamente escribes un libro cambiavidas. 

Que no eres tú quien elige a tus lectores ideales (son ellos quienes te eligen a ti). 

No eres tú quien determina sobre lo que vas a escribir (son ellos quienes te piden que lo hagas). 

Ahora bien, ¡ay de ti si te da por tratar de imitar, copiar o incluso plagiar la voz o el estilo de otros profesionales! 

¡Ay si no pones tus dones y talentos al servicio de tus clientes! 

¡Ay de ti si en lugar de generar una propuesta de valor única y diferencial, basada en tu sabiduría, vivencias personales y experiencias profesionales, intentas fingir las de tu competencia! 

¡Ay de ti si te dejas voluntariamente meter la mano por detrás para mover la boca como el muñeco de un ventrílocuo…! 

Entonces sí. Tendrás razones de sobra para sentirte impostora. 

Porque no te faltarán pruebas que lo confirmen. 

caso 5: la que llega desengañada

Ha probado sin éxito otros métodos que le prometían el oro y el moro.

Cada cierto tiempo, llega a mí una potencial clienta escarmentada y descreída porque, en el pasado, ha leído otras obras que le prometían triunfar con su libro, conquistar Amazon, escribir tu primer bestseller… 

Y, como es lógico, se ha dado de bruces contra la realidad. 

Otras me llegan quejándose de que les han cobrado un riñón por asistir a un curso en que les garantizaban escribir su libro en un fin de semana y sin apenas esfuerzo. 

Yo callo. 

Porque, si hablase, ¿qué crees que les diría? 

Es posible, incluso, que tú también estés mirando este vídeo por el mismo motivo. 

Como otras profesionales que llegan hasta mí mareadas de leer blogs y tips, que les generan tocs… 

Hasta el moño de soluciones que no solo NO RESUELVEN SU VERDADERA NECESIDAD. 

Pero lo más grave no es eso, ¿sabes? 

Lo peor es que llegaron a hacerles pensar que quizás no tenían nada que decir. 

Que aquel sueño durante tanto tiempo anhelado de escribir un libro que transformase la vida de cientos de personas jamás se haría realidad. 

Esas Propuestas de Valor se centran en su EGO.

Tú vas a ser, tú vas a llegar, tú vas a ganar, tú, tú, tú…  

Pero a estas alturas de la película tú y yo sabemos que la solución no pasa por ahí, ¿verdad?

Conozco perfectamente las razones que te han traído hasta aquí. 

También he escuchado y abrazado tus miedos; los hago míos. 

Por eso comprendo tan bien qué es aquello que te impide cruzar de una vez por todas el umbral de la autoría. 

Porque me he detenido a escuchar activamente las dificultades a las que se enfrentan decenas de profesionales como tú a la hora de escribir un libro cambiavidas. 

Gracias a ello:

  • Puedo ayudarte a superarlos se ha convertido hoy en una prioridad en mi vida;
  • Consecuentemente, he decidido destinar el tiempo necesario para acompañarte en esta apasionante aventura que es concebir y escribir un libro cambiavidas,
  • He sido capaz de nutrirme de mis propios miedos al fracaso para alcanzar mi objetivo,
  • Y he conseguido vencer al impostor que había dentro de mí, encontrando mi propia voz para ayudarte desde la humildad y la honestidad. 
  • Pero, sobre todo, desde la autenticidad, sirviéndome en todo momento de los dones y los talentos con los que he sido bendecido, así como de los conocimientos adquiridos, vivencias personales y experiencias profesionales que me hacen único.

Como ves, yo mismo me aplico la metodología que te voy a explicar a continuación. 

La misma que he desarrollado, contrastado y pulido con decenas de profesionales que comenzaron desde cero y hoy son referentes indiscutibles en sus respectivos sectores. 

Cuéntame, ¿cuál es tu excusa? ¿Qué miedo te impide ponerte manos a tu obra?

Confiésamelo en hola@coachingliterario.com

¡Y superemos juntos ese bloqueo!

¿No puedes esperar más para ponerte manos a tu obra…?

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Seguro que conoces a alguien que arde en deseos de escribir su propia transformadora.

Si es así, siéntete libre de compartir con esa persona tan especial la GUÍA DEFINITIVA para escribir GRATIS un libro cambiavidas paso a paso y desde cero.

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