Mi papá y el mundo estaban equivocados

“Sólo está en casa…, no hace nada”.

Es la respuesta que su padre le daba cada vez que el niño preguntaba por los quehaceres de su madre.

A Anujath Sindhu Vinayal le habían enseñado a respetar la sabiduría de sus mayores. Sin embargo, y a pesar de que su padre casi le cuadriplicaba en edad, cada vez que obtenía aquella respuesta, el niño de apenas 9 años intuía que no hacía justicia a la realidad que contemplaban sus ojos infantiles, aun desprovistos de prejuicios.

La frenética actividad cotidiana desarrollada, no sólo por su madre, sino por todas y cada una de las mujeres de su vecindario distaba mucho de “no hacer nada”. No quería pensar que su padre estuviera equivocado. Quizás tan sólo estuviera desinformado. Puede que el juicio que emitía su progenitor se debiera a que nadie le había mostrado la ingente cantidad de tareas femeninas de las que el niño era testigo cotidianamente.

Sentía la necesidad de aportar la prueba que sacara a su padre del error. Y, ¿qué mejor manera de hacerlo que empleando en aquel propósito los dones de los que había sido provisto de forma innata…? Los dos principales talentos de Anujath, de los que el niño comenzó a hacer gala cuando apenas contaba con 4 años, eran su incisiva capacidad de observación y una pasmosa habilidad para pintar lo que veía.

Pertrechado de aquello que mejor se le daba, de lo que más placer le proporcionaba y un lienzo apenas mayor que un DIN A3, Anujath no sólo logró demostrar a su padre que se equivocaba. Su obra también consiguió reivindicar la importancia fundamental de todo el trabajo no remunerado que desarrollaban las mujeres de su comunidad. Primero frente al gobierno de su región. Más tarde inspirando y motivando con su obra al resto del mundo.

Profundamente emocionado por aquella pintura, su profesor de escuela en Thrissur, decidió enviar el lienzo a la oficina del gobierno de Kerala. Las autoridades de la región quedaron tan impresionadas con el lienzo que decidieron emplear la pintura de Anujath para ilustrar la portada del Presupuesto de Género que acaban de aprobar para el ejercicio 2020-2021.

El mismísimo Primer Ministro indio, Thomas Isaac, dedicó unas emotivas palabras de alabanza para la pintura de Anujath durante el acto de presentación del presupuesto local para el empoderamiento femenino de Kerala.

“Mi madre y otras mujeres del vecindario”, el título con el que Anujath decidió bautizar su obra, se ha convertido en la prueba viral del enorme poder transformador que un simple testimonio personal puede ejercer sobre el mundo.

Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo

Esta no es sólo una creencia profundamente arraigada en el ADN de Coaching Literario. Se cuentan por decenas los testimonios y las pruebas fehacientes del efecto transformador que un firme Propósito, unidos a la pasión, la paciencia y la perseverancia son capaces de producir en el mundo.

A lo largo de los últimos 10 años he tenido la gran suerte de participar y atestiguar estos mismos cambios en decenas de ocasiones, a través de las obras de profesionales que me honraron con su confianza a la hora de acompañarles durante el proceso de creación y publicación de sus libros.

Casos como los de Mónica Galán Bravo, Sergio Sáiz o Raquel Sánchez de Benito, entre muchos otros, cuyas obras literarias no sólo les han posicionado como referentes en sus respectivos sectores profesionales. También les han impulsado a desarrollar a partir de ellos, todo un modelo de negocio on line transformador de conciencias y capaz de hacer de éste un mundo cada día mejor.

Anujath no estaba solo. Su obra inspiradora contaba con una acompañante y validadora de primer nivel, su madre. “Ella siempre fue mi fan número 1 y mi mayor fuente de motivación. Me apoyaba constantemente. Y me retaba a superarme a mí mismo, impulsándome a pintar cada obra mejor que la anterior”.  El joven pintor habla de su madre en pasado porque ella, lamentablemente, falleció el 14 de noviembre de 2019.

Sin embargo, aparte de la fama mundial que ha obtenido a partir de su obra, Anujath consiguió su propósito principal, que era tratar de sacar a su padre del aquel error de jucio, cuando él, desde su ignorancia, se atrevía a afirmar que su madre (al igual que el resto de mujeres de la comunidad de Kerala) no hacía nada más que “estar en casa”.

De modo que, si bien Anujath ha perdido a su mejor mentora y promotora, ha ganado para su causa a su padre, quien ahora le apoya tanto o más como lo hacía ella. “Espero poder continuar con mi Propósito de forma profesional y, gracias al respaldo de mi padre, completar mis estudios para cumplir mi sueño de convertirme en un gran pintor”, ha declarado Anujath.

Desde este humilde blog, quería rendirle un sincero homenaje, desearle la mejor de las suertes en su andadura y agradecerle de corazón el gran ejemplo que representa para todos los que estamos empeñados en transformar nuestras respectivas sociedades compartiendo con el mundo aquello que nos apasiona.

¿Es también tu caso?

¿También a ti te ha emocionado el testimonio de Anujath? ¿Te has parado a pensar por qué…? ¿Quizás porque también tus oídos hayan sido testigos de relatos o comentarios que no se correspondían con aquello que tus propios ojos veían…? ¿Quizás tú también has sentido latir en ti esa necesidad de ponerte manos a la obra para volcar en las redes un mensaje de ilusión y de esperanza, desde la más íntima certeza de que otro mundo sería posible si el mundo te prestase un minuto de atención…?

Todos nosotros, en mayor o menor medida, desde nuestros respectivos ámbitos personales o profesionales, disponemos del potencial para -a través de nuestros testimonios, compartiendo con nuestra comunidad nuestros dones y talentos, nuestras habilidades o conocimientos, aportando al mundo un valor que quizás no sospechamos-, ser artífices de los cambios que deseamos contemplar a nuestro alrededor.

El problema es que a veces nos sentimos insignificantes. Pensamos, sin motivos ni pruebas contrastadas, que no tenemos nada nuevo que aportar; que por mucho afán que le pongamos, no seremos capaces de propiciar ninguna diferencia, ni aportar nada nuevo. Al fin y al cabo, no todos tenemos la enorme suerte de contar con una madre o un padre como los de Anujath, que crean en nosotros y nos apoyen incondicionalmente.

Si este es también tu caso, permíteme que discrepe…

He sido testigo de excepción de tantos pequeños “milagros”, de tantas pequeñas obras (tanto propias, como de mis alumnos y clientes) que han inspirado y motivado a tantas otras miles de personas, que jamás me cansaré, en lo que me reste de vida, de tratar de convencer a cuantos me rodean del enorme potencial de cambio que reside en el alma de cada uno de nosotros.

Si alguna vez te apeteciese compartir con alguien aquello que sientes que late muy dentro de ti, quiero que sepas que me encantaría escucharlo de tus propios labios, o leerlo en un e-mail que -¿quién sabe?- quizás pudiera propiciar una larga conversación que cristalizase en ese motor del cambio que nuestra sociedad está demandando.

Si tú me dices qué, te digo cómo…

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1 thought on “Mi papá y el mundo estaban equivocados

  1. Reply
    Eloísa Casal - 25 de October de 2020

    Hay mucho talento que descubrir y mucho mas talento por DESARROLLAR. Solo a base de pulir nuestras habilidades podemos conseguir la “tecnica“. Pero siempre siempre se necesita un empujón para convertir en realidad un proyecto realista y fructífero. Si crees en algo, sumérgete de cabeza y explora de lleno tus posibilidades, que sin duda son más de las que te imaginas!
    Gracias Rubén, me ayudaste, y me sigues ayudando con dos de mis proyectos. Contaré sin duda de nuevo contigo!

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